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La prevención es el tema del 2015 para el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra este 25 de noviembre, y que llama a la acción para que, durante 16 días, desde hoy hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, todos actuemos contra la violencia de género, uniéndonos a la Campaña UNETE de las Naciones Unidas, que nos invita a ´Pintar el mundo de naranja´, color designado para simbolizar un futuro más esperanzador, brillante y optimista, en el que las mujeres y las niñas podrán al fin vivir sin violencia. Con esta Campaña se prevé realizar ´eventos naranja´ en más de 70 países de todo el mundo. Estos incluirán la iluminación naranja de lugares destacados importantes como las cataratas del Niágara (Canadá/EE. UU.), el edificio de la Comisión Europea (Bélgica) o las ruinas arqueológicas de Petra (Jordania).

La situación

Hasta el 70 por ciento de mujeres experimenta violencia en el transcurso su vida. Esta violencia es de muchas formas: física, sexual, psicológica y económica, formas que se interrelacionan y afectan a las mujeres durante todo su ciclo vital. Algunos tipos de violencia, como el tráfico de mujeres, cruzan las fronteras nacionales. Además, la violencia contra las mujeres no se confina a una cultura, región o país específico, ni a grupos particulares de mujeres en la sociedad.

La forma más común de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial es la violencia física infligida por una pareja íntima, incluyendo mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o abusadas de alguna otra manera. Se calcula que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres se convertirá en víctima de violación o intento de violación en el transcurso de su vida. La práctica del matrimonio a temprana edad, una forma de violencia sexual, es común a nivel mundial.

A destacar, la violencia antes y durante el embarazo, que tiene graves consecuencias para la salud, tanto para la madre como para el bebé. Conlleva embarazos de alto riesgo, abortos espontáneos, partos prematuros y bajo peso al nacer. El infanticidio femenino, la selección prenatal del sexo y el abandono sistemático de las niñas son prácticas generalizadas en varias regiones del mundo.

Los costes

Los costes de la violencia contra la mujer son sumamente altos, y comprenden tanto los directos, como son los servicios de tratamiento y apoyo a las mujeres maltratadas y a sus hijos, como los relacionados con el enjuiciamiento de los ofensores. Los costes indirectos están relacionados con la pérdida de empleo y productividad, y los intangibles como son el dolor y sufrimiento humano.

La solución

En un día como hoy no podemos ignorar esta situación. La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves –y la más tolerada– en todo el mundo. Sus raíces se encuentran en la desigualdad y discriminación persistente que sufren las mujeres.

Si bien es cierto que hemos avanzado en la mejora de las leyes que tipifican actos de violencia e invasión de los derechos humanos, es necesario que continuemos nuestros esfuerzos conjuntos, gobiernos, sociedad civil, organizaciones internacionales, empresas y escuelas, esfuerzos que pongan de relieve los cambios culturales, de actitudes, prácticas e instituciones, que son necesarios para eliminar las relaciones y estructuras de poder desiguales entre hombres y mujeres. Solamente así seremos capaces de lograr un mundo más igualitario, en el que las mujeres y las niñas puedan vivir sin violencia.