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El mes pasado, desde la Fundación, hacíamos hincapié en el papel que deben desempeñar los diversos integrantes del sector privado, desde las microempresas y las cooperativas hasta las multinacionales, y en la función de las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones filantrópicas, en la implementación de la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible. Pues bien, conscientes de que la educación es la más potente herramienta para transformar la sociedad, compartimos hoy los inicios y bases ´legales´ internacionales de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), siguiendo con la difusión que hace la Fundación sobre la teoría transformadora del papel de las empresas como motores de desarrollo y constructores de la realidad social del siglo XXI.

Las ideas de la RSE surgen en Estados Unidos en los años 50 y se afianzan a principios de los 60, a raíz de la Guerra de Vietnam y otros conflictos mundiales, como el apartheid. Es una época en la que parece despertarse el interés de los ciudadanos en la relación existente entre su trabajo en determinadas empresas o sus decisiones de compra, y la colaboración con el mantenimiento de determinados regímenes políticos o con ciertas prácticas políticas o económicas éticamente censurables. En 1953, Howard Bowen publica el libro ´Social Responsibilities of the Businessman´ (Responsabilidades Sociales del Empresario), donde fija las bases de esta Responsabilidad Social. Bowen habla sobre la relación entre la empresa y la sociedad, y define la responsabilidad social como ´las obligaciones de los empresarios para impulsar políticas corporativas, para tomar decisiones o para seguir líneas de acción, que son deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad´.

Sesenta años más tarde, existen numerosísimas definiciones de la RSE, más o menos amplias, de carácter internacional o nacional, pero todas ellas tienen en común el presupuesto de que la empresa, organización o grupo de trabajo, que lleva a cabo un proyecto a largo plazo, utiliza recursos para satisfacer sus propias necesidades y las de sus clientes y de esta manera transforma el ambiente y la sociedad, ya que impacta en distintos grupos: empleados, socios, clientes, proveedores, medioambiente, comunidad con quien interactúan y público en general.

Como mencionado, en este artículo nos ceñiremos a las bases internacionales de la RSE, es decir, al Pacto Mundial o Pacto Global (Global Compact), iniciativa de carácter voluntario propuesta en 1999 por el ex Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan, para profundizar y difundir la cultura de la Responsabilidad Social de las empresas y organizaciones. Con carácter general, podriamos afirmar que el Pacto Global se inserta en la lista de iniciativas orientadas a prestar atención a la dimensión social de la globalización.

El Pacto Global es un instrumento de libre adhesión para las empresas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. La entidad que se adhiere al Pacto Global asume voluntariamente el compromiso de ir implantando diez Principios en sus actividades cotidianas, y de rendir cuentas a la sociedad, con publicidad y transparencia, sobre los progresos que realiza en ese proceso de implantación, mediante la elaboración de Informes de Progreso.

Los diez principios del Pacto Global, se derivan de acuerdos y convenios internacionalmente aceptados en cuatro áreas estratégicas Derechos Humanos, Ámbito Laboral, Medio Ambiente y Anti-Corrupción, donde las empresas y organizaciones tienen un enorme potencial de contribuir a cambios positivos, y que son:

I. Área de Derechos Humanos (Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948)

  • Principio Nº 1. Apoyar y respetar la protección de los derechos humanos.
  • Principio Nº 2. No ser cómplice de abusos de los derechos.

II. Área de Ámbito Laboral (Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de 1998)

  • Principio Nº 3. Apoyar los principios de la libertad de asociación y sindical y el derecho a la negociación colectiva.
  • Principio Nº 4. Eliminar el trabajo forzoso y obligatorio.
  • Principio Nº 5. Abolir cualquier forma de trabajo infantil.
  • Principio Nº 6. Eliminar la discriminación en materia de empleo y ocupación.

III. Área de Medio Ambiente (Declaración de Río de la Cumbre Internacional de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992)

  • Principio Nº 7. Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente.
  • Principio Nº 8. Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental.
  • Principio Nº 9. Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente.

IV. Área de Anti – Corrupción (Convención de la Naciones Unidas contra la Corrupción de 2004)

  • Principio Nº 10. Las empresas e instituciones deberán trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidos extorsión y soborno.

Para más información sobre cómo la Fundación puede apoyarte en tus iniciativas RSE, contáctanos en info@fundacionconcilia.org