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Cientos de millones de personas son víctimas de la discriminación en el mundo del trabajo. Esto viola derechos humanos fundamentales, y además tiene profundas consecuencias económicas y sociales. La discriminación sofoca las oportunidades, desperdicia un talento humano que es necesario para el progreso, y acentúa las tensiones y desigualdades sociales. Combatir la discriminación es un componente esencial del trabajo de la Fundación.

En lo que se refiere al acceso al trabajo o la promoción profesional, no debemos pensar que solamente se discrimina por razones de género. Hay muchísimas investigaciones sobre los numerosos aspectos incluidos en nuestra trayectoria de vida por los que podemos sufrir discriminación laboral, y no te sorprendas cuando leas que ésta puede empezar con algo tan ´simple´ como tu nombre.

Como nos recuerda el periódico ABC en su noticia ´ Currículos sin nombre: la propuesta del Reino Unido para evitar la discriminación laboral´ (04.11.15), distintos estudios han demostrado que algunas empresas se basan en la procedencia del nombre de los candidatos para determinar su contratación. Así es como minorías étnicas y mujeres sufren este tipo de discriminación. Pero no solamente nuestro nombre puede contribuir a nuestra discriminación, sino también nuestra formación académica (en qué escuela o universidad hemos estudiado) o en que barrio vivimos.

Es por ello que en determinados países europeos se han puesto en marcha iniciativas legales para hacen más difícil la discriminación en los procesos de selección de las empresas, exigiendo que por ejemplo, no se escriba el nombre en los currículos. Numerosas empresas de Alemania, Países Bajos y Suecia ya lo incluyen con carácter voluntario entre sus prácticas. Además, hace tiempo que en Estados Unidos no se debe escribir ni la fecha de nacimiento ni la nacionalidad en los resumés.

Claro está, siempre habrá algunas otras características como los estudios o los idiomas que den ciertos indicios y que permitan ´ser selectivo´ en el estudio de los candidatos. Es por ello que en la Fundación nos centramos en trabajar, más ampliamente, por el cambio cultural de la sociedad y la educación de los menores, quienes serán los responsables de Recursos Humanos de las empresas del futuro. Esperamos también que nuestros líderes políticos tomen ejemplo de nuestros vecinos europeos.